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Amar a una mujer
hace unos días leí algo sobre enamorarse de mujeres que lean o enamorarse de mujeres que escriban, debo decir; y sin querer ofender el intelecto de dichos escritores pero, en mi opinión más que enamorarse del estilo de vida de una mujer, debes primero enamorarte de una mujer; claro, siempre está el plus de que escriba o lea, en eso, por supuesto estaré siempre de acuerdo pero ser una mujer no es tan simple como tener una biblioteca a punto de explotar de una cantidad de libros que jamás imaginaste alguien tendría tiempo de leer, ni aquella que tiene más manuscritos que pares de zapatos; una mujer, en esencia, y me refiero a una verdadera mujer es aquella que estará a través de los días acompañandote en tus andadas, aquella mujer que probablemente no sabe absolutamente nada de tu equipo favorito de fútbol y sin embargo, buscará en las noches (mientras tu estás naturalmente dormido y soñando con dicho equipo) en Wikipedia o alguna otra página para mujeres desesperadas ávidas por aprender algo del mundo masculino solo para tener algo de que hablarte.
No te enamores de una niña, ella solo sabrá escribirte cosas tiernas y clichés durante cualquier hora del día, ama a una mujer ya que esta entiende que la ausencia le permite extrañarte, y cuándo llegue la noche y llegues tarde y estresado del trabajo ella se acurrucará junto a ti e insultará a tus jefes contigo.
Enamorate de una mujer que ame sorprenderte a ti, ya que las mujeres que aman su relación solo harán el esfuerzo por satisfacer los parámetros de la misma, entiéndase por parámetros los típicos mensajitos y regalos de mes, la dulzura esteriotipada, las reglas sociales de las parejas, además de uno que otro obsequio comprado por salir del paso, como una camisa o una pulsera, cosas que, si bien es cierto vienen con linda intención jamás llenarán el espacio de la sorpresa; la mujer que ame lo que eres probablemente buscará la primera edición de tu libro favorito, quizás arme un popurri con grabaciones de tus bandas más amadas e incluso timbrará una camisa de tu equipo de fútbol con tu nombre o te prepara tu comida favorita solo porque es Jueves, porque para una mujer hacer florecer su relación no es suficiente, sabe que florecer y sentirse satisfechos como individuos es más importante que nada… y más cuándo puede sacarte una sonrisa con un acto simple.
Ama más a la mujer que aprende a jugar un videojuego por ti, no aquella que solo te deje jugar videojuegos, ama a la que se molesta contigo no porque no le avisaste con quién andabas sino porque no le avisaste que llegaste bien a tu casa, ya que la niña solo se preocupará que no andes mirándole los senos a la guapa de la esquina, la mujer se preocupará de que a la mañana siguiente estés en casa sin un rasguño y con una buena historia que contar.
mantén a tu lado aquella mujer que está orgullosa hasta del más simple de tus actos, cambiar un bombillo, lavar el auto, meter un gol en una caimanera, preparar una arepa sin quemarla, sabrás que ama tus virtudes y tus defectos sin importar cuán pequeños o grandes sean.
Ama a la mujer que complemente lo que hagas, no que complete tus tareas, ya que ella no debe ser tu madre, debe ser tu mujer
Y sobre todas las cosas ama a aquella que siempre te escuchará cuándo la necesitas, aquella que te regañará cuándo lo necesitas, aquella que te dará lo que necesitas más que lo que quieres, porque la mujer sabe diferenciar entre la empatía y el apoyo, sabrá diferenciar entre juzgarte y ayudarte.
Aquella fémina con la cuál sabes que cada día de tu vida despertarás y la tendrás a tu lado pese a los obstáculos que tu terquedad o la de ella han amenazado una que otra vez en poner en peligro un nuevo día, ella, será una mujer… y si la amas no dudes en quedarte con ella.
"es definitivo… el universo me odia. "
Persuasión y perdida
Deberíamos primero definir ¿Qué rayos es la persuasión? Según Wikipedia, y otros filósofos, científicos y demás sabiondos administradores de la página la persuasión es un fenómeno social caracterizado por guiar a la gente hacia la adopción de una idea, actitud, o acción. Entonces, viene el caso, la insuperable persuasión de la perdida, y digo persuasión porque, debido a las características de tu psique, y tu estado anímico actual, has desarrollado un condenado ángel y un demonio a cada lado de tu hombro cual caricatura, una (la más blanca, inocente y por consecuencia, la más estúpida) diciendote una y otra vez que debes intentarlo, que a fin de cuentas, no te has estrellado tan duro, repitiendote sobre la poca importancia que tiene lanzarse al vacío una vez más porque quizás esta vez, y solo esta vez estén abajo esperandote con un colchón de aire, o quizás con un par de brazos alzados; el otro, es indudablemente el lado oscuro, el demonio sabio, el lado prudente, que, en vista de su sabiduría y de cuanto coñazo ha recibido de la vida, te dice pasivamente que, estás perdiendo el tiempo de nuevo, una y otra vez te repite que no estará ahí para ti; e indudablemente califico a esta entidad como mi diablillo personal porque el sabe muy dentro de sus ‘bien intencionadas’ sugerencias que eso no es lo que yo deseo.
Pero, para entender porqué ando tan necesitada de una razón persuasiva que me permita guiarme por un camino determinado, y qué, además estas razones sean argumentadas por dos entidades/fenómenos/alteraciones de mi propia mente es imprescindible saber que causó semejante colapso de mi individualidad, y esa es, sin ninguna duda, y como nos pasa a todos los seres humanos con cierto grado de madurez emocional; hordas y hordas de endorfinas, oxitocina, DHEA, feniletilamina y dopamina; mejor conocido, por algunos como Amor. Y no, para aquellos que lean esto y puedan pensar que quizás estoy saliéndome un poco de los constructos establecidos en los acuerdos relacionales actuales, no me refiero al amor romántico, no hablo de la estupidez mediática de los besos, cursilerias, cartas, o celebrar meses, estar disponibles 24/7, sobrenombres y demás menesteres de las parejas actuales; cuando hablo del enamoramiento, o como pueda definir el efecto que causa en mi, me refiero a la absoluta aceptación de lo que es, sin pedirle que sea nada por ti, ni que haga nada por ti, de ser feliz con lo que el es, y no pretender cambiar nada, incluso, adorar aquellas cosas que odias… esos malos hábitos como poner las botas de seguridad encima de la mesa, y caminar como si tuviera algún tipo de agitación psicomotriz, o su lenguaje corporal, esa odiosa mueca que hace con la boca cuándo se burla de alguna irrelevancia, o lo mal que imita tu acento e incluso odiar su inmenso ego, pero, al mismo tiempo, extrañar con locura todas esas mismas cosas que un día produjeron una tempestad en tu bilis.
Y sí, parte de la persuasión hacia la perdida se debe a la necesidad que tenemos de cerrar capítulos como estos, sobre todo cuando indudablemente te das cuenta que la descarga eléctrica es cualquier cosa excepto recíproca, cuándo después de una cantidad de desilusiones (que más culpa de él, es culpa tuya por esperar algo que no es típico de su naturaleza) porque, te das cuenta, de la maneras menos inimaginada que esa persona no siente por ti ni un tercio de lo que tu sientes por ella y decides por bienestar propio, o quizás por simple egoísmo, acabar las cosas por lo sano, cortarlo finamente, suturar, cerrar, limpiar, proteger… al menos, eso es mejor que preguntarte mil y una vez que actitud o momento malinterpretaste para creer que por un momento los dos se sentían de la misma manera. Por desgracia la única manera que tienes es odiarte a ti misma por algún tiempo y diariamente reprocharte todo hasta que te canses, reacciones y te des cuenta que es hora de salir adelante; también es válido de cuando en vez reprocharle a el, por seguir apareciendo (en caso de que lo siga haciendo), por el hecho de no dejarte sanar, por no dejarte acostumbrarte a la perdida. De ahí vienen los motivos por los que mi ángel y mi demonio personal se materializaron, solo por estar en busca de consejos, o quizás de consuelo, de simple esperanza, para buscar, muy dentro de mi, que debo hacer, como aceptar que a veces, y muchas veces la persona que amas ( y sí, me refiero a amor porque la escala de cariño de ‘te quiero’ ’ te adoro’ ’ te amo’ me parece meramente una estupidez) no te ama a ti, que de vez en cuando te dejaste llevar por algo efímero, algo que no existía, algo que tu solo te imaginaste porque pensaste que las cosas podían resultar un poco diferente a lo estrictamente planeado… pero sobre todo, aceptar que está bien decir Adiós, que está bien dejarle ir, porque a fin de cuenta el es así, y esa es una de las cosas que adoras, pero, que la única manera que encuentres tu centro (de nuevo…) es alejándote definitivamente del vicio. Así, y en vista de como se ha desarrollado el asunto; por lo que veo, mi pequeño diablo me ha persuadido de seguir adelante, no sin antes, desearle a el toda la felicidad del mundo y recordar, aún para mis insignificantes adentros que aquí siempre estará alguien que lo aceptará con los brazos abiertos, porque a fin de cuentas ¿Qué somos para juzgar? ¿Quién somos para juzgar?, ¿Yo? nadie, solo puedo ser feliz por haberle encontrado, y sobre todas las cosas, aceptar la perdida.
Si hay alguien allá afuera que esté leyendo esto y que, casualmente esté pasando por la misma situación, te digo, no hay por qué sufrir y lamentarse solo; si quieres, con mucho gusto hay un ángel y un demonio desempleados a mi lado, que están buscando a quién persuadir…
(Source: jernmulern, via andrealdrb)
(Source: finnickdistractsme, via andrealdrb)
Procesos de una pasión destinada al fracaso Parte 1- El comienzo.
La pasión estaba ahí… todos lo sabían, él y yo lo sabíamos. No era algo que se podía disimular bajo las débiles capas de los protocolos sociales. Todo comenzó aquel caluroso y monótono día; y recalco el monótono ya que, donde vivimos, hace calor los 365 días del año, además de agregarle los distintos compromisos laborales-sociales-familiares que desempeñamos de Lunes a Viernes, y, los menos afortunados, también deben cumplirlos los Sábados y Domingos. Pero, ese no es el caso, el día era monótono, crucé la puerta, aburrida, somolienta, pensando más en la hamburguesa que había ingerido con tanta pasión la semana pasada, que en la clase que estaba a punto de ver; entonces lo vi, o más bien el me vio, yo solo vi que el me vio, - sus ojos, eran, sin duda alguna, demasiado penetrantes para no notar de inmediato que alguien me observaba-; claro, cabe destacar que era imposible NO verme, vestía una sudadera amarillo pollito y mi cabello era fucsia, solo me faltaba el cartel que se leyera ‘Soy especial necesito atención’… pero, el me vio, y así comenzó una furtiva danza de miradas, el miraba y yo también, yo sabía que el me miraba y el sabía que yo sabía que el miraba; debo decir que sentía también otras miradas, principalmente de iracundas mujeres que habían notado la repentina química y que en sus fueros internos deseaban que existiera esa química con ellas. Y así fueron las cosas ese día, una de las etapas más conflictivas, confusas de mi vida había comenzado y yo aún no lo sabía, pensaba que solo era alguien más atraído por mi disfraz de pollo rockero, que solía causar una que otra mirada de interés, risa o confusión; pero no, no lo era, pude notarlo cuándo inmediatamente intentó acercarse a mi con excusas tontas, y favores superfluos que bien habría podido pedirle a cualquiera de sus amistades… Yo solo sabía que había algo en el que me interesaba, era más que un simple ’ no se qué’ ya que, de mi, nacía curiosidad por un ser tan extremadamente peculiar, mientras intentaba descifrar si era tan interesante como parecía ser, o era simplemente engreído. Ese día en que dejé que por primera vez me acompañara marcó mi gusto por él, era demasiado elocuente, demasiado seguro, y sin querer generalizar, pero, a todos nos encanta eso; en ese momento ya sabía lo que me esperaba, sabía de memoria como era ese proceso, ese en que te vuelves una esponja, absorbes todo lo que puedas de esa persona y te dejas maravillar por ella… Estaba cometiendo un gran error, pero no lo sabía, aún.
Ysabella del Río.


